
La Plaza México celebró sus 61 años de existencia con rotundos triunfos de César Rincón, “El Julí” y Arturo Macías.
Ante un lleno en el tendido numerado y regular entrada en general, se celebró la corrida del 61 aniversario de la Plaza México, misma que sirvió como colofón de la temporada grande. Partieron plaza César Rincón, Julián López “El Juli”, Ignacio Garibay y Arturo Macías, quienes se enfrentaron a un encierro compuesto por cuatro toros de Xajay y cuatro de Barralva, justitos de presentación y que en general resultaron sosos y huidizos. El festejo dio inicio con 45 minutos de retraso, debido a que el ruedo tuvo que ser arreglado por los monosabios luego de que la pertinaz lluvia lo encharcara.
César Rincón enfrentó en primer lugar a “Siempre Así”, con 485 Kg., de Xajay, un toro que resultó un cúmulo de dificultades y en el que César sólo consiguió algunos detalles sobresalientes, como un muletazo de la firma. El astado huía tras cada muletazo, haciendo caso omiso del matador, cusando una fuerte rechifla hacia el ganadero. Tras terminar con la vida del burel, salió al tercio. Con su segundo, “Luisiño”, de Barralva, César se abrió de capa para ejecutar suaves verónicas que le fueron coreadas con gran fuerza. Con la muleta entendió perfectamente las condiciones de toro y, dejándole la muleta en la cara, instrumentó exquisitas tandas de derechazos. Hacia el final de la faena el astado se refugió en tablas y hasta ahí fue Rincón para ejecutar tres muletazos por alto sin reponer terreno, para luego cuajar una tanda más con la derecha y otra, soberbia, con la izquierda, intercalando un molinete y un molinete invertido. Terminó de estocada en la suerte de recibir y paseó las dos orejas.
Muy dispuesto salió al ruedo Julián López “El Juli”, haciendo notar sus ganas desde que pisó la arena. Su primero, “Don Quintín”, de Barralva, fue un toro soso y deslucido, al que Julián, echando mano de todos sus recursos técnicos, cuajó con la muleta en una soberbia faena. Destacaron dos series por naturales que resultaron templadísimos, tapándole la cara al manso para impedirle escapar. Cando tenía ganas, cuando menos una oreja, pinchó en lo alto para dejar todo en una salida al tercio. Con su segundo, un toro de Xajay de nombre “Reencuentro”, Julián ejecutó un quitazo por “tafalleras”. Con la sarga, “El Juli” se estrelló ante un toro que tenía medias embestidas y se quedaba corto desde el cite, por lo que, haciendo gala de valor, pisó terrenos comprometidos y, en base a “riñones”, sacó “agua de la piedra” consiguiendo una estupenda faena que fue vitoreada por el público. Tras matar de estocada tendida y trasera, cortó merecidamente las dos orejas.
Ignacio Garibay recibió con magnificas verónicas a “Renovación”, de Xajay. Con la muleta, ante otro toro soso, Garibay estuvo insistente y consiguió algunos buenos muletazos, pero sin redondear la faena importante. Su disposición caló entre la afición, que al final lo sacó al tercio. Su segundo fue un toro de Barralva que no tenía un pase, por lo que Nacho naufragó ante un público que ya se retiraba de sus asientos debido a la fuerte lluvia que volvió al coso capitalino.
Arturo Macias corroboró que es la más firma promesa de la torería mexicana y el triunfador absoluto de esta temporada grande. Con su primero, de Barralva, ejecutó un estrujante quite por “chicuelinas”. Con la sarga estuvo siempre dispuesto y por encima del pésimo juego de su toro, consiguiendo muletazos de gran valor que no fueron suficientes para pensar en tocar pelo. Todo quedó en una salida al tercio. Lo mejor de la tarde vino con su segundo, “Bufandas”, de Xajay, al que recibió con estatuarios “mandiles”. Ejecutó un quitazo por “gaoneras”, quedándose muy quieto ante las embestidas del astado. Inició su faena de muleta con una tanda de derechazos de rodillas, culminadas con un cambio de mano por delante sin quitar lasa rodillas de la arena. Continuó con dos tandas por la derecha que resultaron de pintura, siendo fuertemente coreadas por el poco público que se quedó a ver el último toro a pesar del fuerte aguacero. Cuando todo iba viento en popa para una faena histórica, el toro se fue para abajo y Macías tuvo que pisarle el terreno, haciendo gala de valor, para sacar muletazos finales llenos de arte y pinturería, como una “capetillina” que puso al público en pie. Culminó con certera estocada para recibir dos orejas, ante todavía algunos pañuelos que exigían el rabo por la raza de este entregado torero.
Al final del festejo compartieron la salida a hombros César Rincón, “El Juli” y “El Cejas” Macías. De esta manera culmina una temporada grande más, un serial que, siendo objetivos, quedó a deber.
Ante un lleno en el tendido numerado y regular entrada en general, se celebró la corrida del 61 aniversario de la Plaza México, misma que sirvió como colofón de la temporada grande. Partieron plaza César Rincón, Julián López “El Juli”, Ignacio Garibay y Arturo Macías, quienes se enfrentaron a un encierro compuesto por cuatro toros de Xajay y cuatro de Barralva, justitos de presentación y que en general resultaron sosos y huidizos. El festejo dio inicio con 45 minutos de retraso, debido a que el ruedo tuvo que ser arreglado por los monosabios luego de que la pertinaz lluvia lo encharcara.
César Rincón enfrentó en primer lugar a “Siempre Así”, con 485 Kg., de Xajay, un toro que resultó un cúmulo de dificultades y en el que César sólo consiguió algunos detalles sobresalientes, como un muletazo de la firma. El astado huía tras cada muletazo, haciendo caso omiso del matador, cusando una fuerte rechifla hacia el ganadero. Tras terminar con la vida del burel, salió al tercio. Con su segundo, “Luisiño”, de Barralva, César se abrió de capa para ejecutar suaves verónicas que le fueron coreadas con gran fuerza. Con la muleta entendió perfectamente las condiciones de toro y, dejándole la muleta en la cara, instrumentó exquisitas tandas de derechazos. Hacia el final de la faena el astado se refugió en tablas y hasta ahí fue Rincón para ejecutar tres muletazos por alto sin reponer terreno, para luego cuajar una tanda más con la derecha y otra, soberbia, con la izquierda, intercalando un molinete y un molinete invertido. Terminó de estocada en la suerte de recibir y paseó las dos orejas.
Muy dispuesto salió al ruedo Julián López “El Juli”, haciendo notar sus ganas desde que pisó la arena. Su primero, “Don Quintín”, de Barralva, fue un toro soso y deslucido, al que Julián, echando mano de todos sus recursos técnicos, cuajó con la muleta en una soberbia faena. Destacaron dos series por naturales que resultaron templadísimos, tapándole la cara al manso para impedirle escapar. Cando tenía ganas, cuando menos una oreja, pinchó en lo alto para dejar todo en una salida al tercio. Con su segundo, un toro de Xajay de nombre “Reencuentro”, Julián ejecutó un quitazo por “tafalleras”. Con la sarga, “El Juli” se estrelló ante un toro que tenía medias embestidas y se quedaba corto desde el cite, por lo que, haciendo gala de valor, pisó terrenos comprometidos y, en base a “riñones”, sacó “agua de la piedra” consiguiendo una estupenda faena que fue vitoreada por el público. Tras matar de estocada tendida y trasera, cortó merecidamente las dos orejas.
Ignacio Garibay recibió con magnificas verónicas a “Renovación”, de Xajay. Con la muleta, ante otro toro soso, Garibay estuvo insistente y consiguió algunos buenos muletazos, pero sin redondear la faena importante. Su disposición caló entre la afición, que al final lo sacó al tercio. Su segundo fue un toro de Barralva que no tenía un pase, por lo que Nacho naufragó ante un público que ya se retiraba de sus asientos debido a la fuerte lluvia que volvió al coso capitalino.
Arturo Macias corroboró que es la más firma promesa de la torería mexicana y el triunfador absoluto de esta temporada grande. Con su primero, de Barralva, ejecutó un estrujante quite por “chicuelinas”. Con la sarga estuvo siempre dispuesto y por encima del pésimo juego de su toro, consiguiendo muletazos de gran valor que no fueron suficientes para pensar en tocar pelo. Todo quedó en una salida al tercio. Lo mejor de la tarde vino con su segundo, “Bufandas”, de Xajay, al que recibió con estatuarios “mandiles”. Ejecutó un quitazo por “gaoneras”, quedándose muy quieto ante las embestidas del astado. Inició su faena de muleta con una tanda de derechazos de rodillas, culminadas con un cambio de mano por delante sin quitar lasa rodillas de la arena. Continuó con dos tandas por la derecha que resultaron de pintura, siendo fuertemente coreadas por el poco público que se quedó a ver el último toro a pesar del fuerte aguacero. Cuando todo iba viento en popa para una faena histórica, el toro se fue para abajo y Macías tuvo que pisarle el terreno, haciendo gala de valor, para sacar muletazos finales llenos de arte y pinturería, como una “capetillina” que puso al público en pie. Culminó con certera estocada para recibir dos orejas, ante todavía algunos pañuelos que exigían el rabo por la raza de este entregado torero.
Al final del festejo compartieron la salida a hombros César Rincón, “El Juli” y “El Cejas” Macías. De esta manera culmina una temporada grande más, un serial que, siendo objetivos, quedó a deber.

