miércoles, 7 de febrero de 2007

Triunfal Aniversario


La Plaza México celebró sus 61 años de existencia con rotundos triunfos de César Rincón, “El Julí” y Arturo Macías.

Ante un lleno en el tendido numerado y regular entrada en general, se celebró la corrida del 61 aniversario de la Plaza México, misma que sirvió como colofón de la temporada grande. Partieron plaza César Rincón, Julián López “El Juli”, Ignacio Garibay y Arturo Macías, quienes se enfrentaron a un encierro compuesto por cuatro toros de Xajay y cuatro de Barralva, justitos de presentación y que en general resultaron sosos y huidizos. El festejo dio inicio con 45 minutos de retraso, debido a que el ruedo tuvo que ser arreglado por los monosabios luego de que la pertinaz lluvia lo encharcara.

César Rincón enfrentó en primer lugar a “Siempre Así”, con 485 Kg., de Xajay, un toro que resultó un cúmulo de dificultades y en el que César sólo consiguió algunos detalles sobresalientes, como un muletazo de la firma. El astado huía tras cada muletazo, haciendo caso omiso del matador, cusando una fuerte rechifla hacia el ganadero. Tras terminar con la vida del burel, salió al tercio. Con su segundo, “Luisiño”, de Barralva, César se abrió de capa para ejecutar suaves verónicas que le fueron coreadas con gran fuerza. Con la muleta entendió perfectamente las condiciones de toro y, dejándole la muleta en la cara, instrumentó exquisitas tandas de derechazos. Hacia el final de la faena el astado se refugió en tablas y hasta ahí fue Rincón para ejecutar tres muletazos por alto sin reponer terreno, para luego cuajar una tanda más con la derecha y otra, soberbia, con la izquierda, intercalando un molinete y un molinete invertido. Terminó de estocada en la suerte de recibir y paseó las dos orejas.

Muy dispuesto salió al ruedo Julián López “El Juli”, haciendo notar sus ganas desde que pisó la arena. Su primero, “Don Quintín”, de Barralva, fue un toro soso y deslucido, al que Julián, echando mano de todos sus recursos técnicos, cuajó con la muleta en una soberbia faena. Destacaron dos series por naturales que resultaron templadísimos, tapándole la cara al manso para impedirle escapar. Cando tenía ganas, cuando menos una oreja, pinchó en lo alto para dejar todo en una salida al tercio. Con su segundo, un toro de Xajay de nombre “Reencuentro”, Julián ejecutó un quitazo por “tafalleras”. Con la sarga, “El Juli” se estrelló ante un toro que tenía medias embestidas y se quedaba corto desde el cite, por lo que, haciendo gala de valor, pisó terrenos comprometidos y, en base a “riñones”, sacó “agua de la piedra” consiguiendo una estupenda faena que fue vitoreada por el público. Tras matar de estocada tendida y trasera, cortó merecidamente las dos orejas.

Ignacio Garibay recibió con magnificas verónicas a “Renovación”, de Xajay. Con la muleta, ante otro toro soso, Garibay estuvo insistente y consiguió algunos buenos muletazos, pero sin redondear la faena importante. Su disposición caló entre la afición, que al final lo sacó al tercio. Su segundo fue un toro de Barralva que no tenía un pase, por lo que Nacho naufragó ante un público que ya se retiraba de sus asientos debido a la fuerte lluvia que volvió al coso capitalino.

Arturo Macias corroboró que es la más firma promesa de la torería mexicana y el triunfador absoluto de esta temporada grande. Con su primero, de Barralva, ejecutó un estrujante quite por “chicuelinas”. Con la sarga estuvo siempre dispuesto y por encima del pésimo juego de su toro, consiguiendo muletazos de gran valor que no fueron suficientes para pensar en tocar pelo. Todo quedó en una salida al tercio. Lo mejor de la tarde vino con su segundo, “Bufandas”, de Xajay, al que recibió con estatuarios “mandiles”. Ejecutó un quitazo por “gaoneras”, quedándose muy quieto ante las embestidas del astado. Inició su faena de muleta con una tanda de derechazos de rodillas, culminadas con un cambio de mano por delante sin quitar lasa rodillas de la arena. Continuó con dos tandas por la derecha que resultaron de pintura, siendo fuertemente coreadas por el poco público que se quedó a ver el último toro a pesar del fuerte aguacero. Cuando todo iba viento en popa para una faena histórica, el toro se fue para abajo y Macías tuvo que pisarle el terreno, haciendo gala de valor, para sacar muletazos finales llenos de arte y pinturería, como una “capetillina” que puso al público en pie. Culminó con certera estocada para recibir dos orejas, ante todavía algunos pañuelos que exigían el rabo por la raza de este entregado torero.

Al final del festejo compartieron la salida a hombros César Rincón, “El Juli” y “El Cejas” Macías. De esta manera culmina una temporada grande más, un serial que, siendo objetivos, quedó a deber.

Hasta Siempre


Jorge Gutiérrez dijo adiós a los ruedos tras 29 años de matador de toros. Lamentablemente no pudo triunfar fuerte en su corrida de despedida celebrada en el Plaza México.

Bien se dice que no hay “plazo que no se cumpla”, pues el pasado domingo en la Plaza México llegó la hora de que Jorge Gutiérrez se despidiera definitivamente de los ruedos. Para este acontecimiento se escogió un encierro de Galindo, que desgraciadamente careció de trapio, teniéndose que cambiar dos astados por la poca presencia en sus hechuras. Compartieron cartel José Luis Angelino y José María Manzanares, dos jóvenes matadores que han triunfado en actuaciones anteriores, por lo que se redondeó un cartel interesante.

Tras recibir fuertes ovaciones y gestos de cariño, Jorge Gutiérrez recibió a su primer toro, “Sacavueltas”, con lances a la verónica en los que no se acopló del todo. Con la muleta, no logró ligar los muletazos debido a que el burel se quedó parado muy pronto, obligando al diestro hidalguense a cruzarse una y mil veces. Sólo algunos detalles destacaron y, tras pinchar varias veces, Jorge se retiró entre palmas. Su segundo, “Buen Amigo”, con 470 Kg., fue un castaño soso y descastado, al que Gutiérrez dejó la muleta en la cara para tratar de hacerlo tragar. Sin embargo, el esfuerzo fue en vano, pues el toro jamás se entregó. Ante las notas de las “golondrinas”, Jorge anunció el regalo de un toro. El toro de regaló se llamó “Inolvidable”, No. 83 y con 478, de la ganadería de Carranco, el ultimo burel lidiado por Jorge Gutiérrez en su vida torera, otro toro sin voluntad de embestir al que Jorge logró sacar algunos buenos muletazos pero sin cuajar. Las “golondrinas” acompañaron los últimos destellos de esta figura del toreo, ante el aliento de la afición que estuvo de dulce con él. Terminó de media estocada y el juez de plaza le obsequió una oreja, más como premio a una carrera que por un merecimiento real de acuerdo a su labor. Sus hijos le cortaron la coleta en el entro del ruedo y salió a hombros ante el grito de “torero toreo”. ¡Hasta siempre maestro!

José Luis Angelino tuvo una tarde para olvidar, pues sus dos enemigos fueron devueltos por su escaso trapio, teniendo que lidiar el reserva de Galindo y un astado de José Garfias, que resultó bueno a secas. En sus toros, José Luis dejó ver su entrega y exposición en el segundo tercio, pero sus faenas carecieron de estructura, lo que deja una gran preocupación pues este torero parece que dio un paso hacia atrás con respecto a la temporada anterior.

El triunfador de la tarde fue el alicantino José María Manzanares, quien le tumbó las orejas a su primer toro, “Milenario” de nombre, al que toreo bien a la verónica. Con la sarga estructuró una faena larga y templada, de acuerdo con las cualidades del toro, el único astado bravo de Galindo. Consiguió series de derechazos muy largos, abriendo mucho el compás para darle mayor amplitud al muletazo, pero el momento cumbre fue cuando tomó la muleta con la izquierda y cuajó tres soberbios naturales que pusieron al público en pie. Terminó de gran estocada y paseó merecidamente las dos orejas. Si segundo toro fue complicado y carecía de clase, por lo que el diestro alicantino no tuvo posibilidad de armar otra escandalera. Sin embargo cobró una estocada en todo lo alto que mató al toro casi al instante, estocada que bien valía una oreja que el juez negó. En cambio, dio una vuelta al ruedo.

jueves, 25 de enero de 2007

Entrevista con el matador Rafael Rivera


Rafael Rivera, un interesante prospecto para nuestra tauromaquia

El joven matador platica sobre su situación actual.

Su abuelo, Fermín Rivera, un maestro del redondel; su padre, torero psicodélico y valiente de nombre Curro Rivera; él, Rafael Rivera, joven matador y tercero de la dinastía, está comprometido con la tradición familiar y con la fiesta taurina mexicana. Vestido con pantalón de mezclilla, una camisa blanca y una chamarra de piel, Rafael, quien presenciaba una novillada desde el tendido de la Plaza México, nos platica sus avances y lo viene para el futuro.

Rafael Rivera tomó la alternativa el 25 de agosto de 2003 en San Luis Potosí, de manos de Eloy Cavazos y teniendo como testigo a Miguel Espinosa “Armillita” con toros de Marco Garfías. Confirmó en la Plaza México el 26 de febrero de 2006. Fue su padrino Manolo Mejía y Ricardo Medina su testigo, lidiándose toro de Javier Garfías. Rafael es un torero que gusta del toreo artístico y lleno de sentimiento, como lo demostró la tarde de su confirmación en la México.

En este año 2006, Rafael ha toreado corridas importantes. “Estoy muy contento pues después de mi confirmación aquí en la Plaza México todo se ha dado muy bien, he toreado alrededor de 8 u 10 corridas; en Saltillo, en Torreón y en San Luis Potosí he salido triunfador y estoy muy contento, ahorita preparándonos en ganaderías y esperando estar presentes en la temporada de la México” comentó el joven diestro. Aseguró que se encuentra muy ilusionado de poder partir plaza nuevamente en la México.

El ser heredero de una dinastía de figuras del toreo es una responsabilidad enorme. Sin embargo, Rafael mención que esto le motiva aún más para ser figura del toreo. “Por supuesto que el apellido pesa, pero al mismo tiempo es un orgullo y un compromiso con mi persona el poder seguir con esta dinastía de grandes toreros y poderle brindar esto a la gente” dijo con un rostro firme y decidido.

Además, Rafael se dio tiempo para hablar de los nuevos valores de la tauromaquia mexicana, los novilleros. “Es un gran gusto ver que la baraja mexicana va creciendo, y con estos toreros que salen a jugarse la vida de esta manera, pues la verdad creo que esto es de admirarse”

Con una sonrisa, Rabel Rivera agradeció el interés hacia su persona, pero principalmente hacia la fiesta de los toros. No cabe duda que hay que ver de cerca ha este muchazo, que ya la temporada pasada dejó huella de arte, y esperemos que la próxima temporada grande lo confirme.