
Jorge Gutiérrez dijo adiós a los ruedos tras 29 años de matador de toros. Lamentablemente no pudo triunfar fuerte en su corrida de despedida celebrada en el Plaza México.
Bien se dice que no hay “plazo que no se cumpla”, pues el pasado domingo en la Plaza México llegó la hora de que Jorge Gutiérrez se despidiera definitivamente de los ruedos. Para este acontecimiento se escogió un encierro de Galindo, que desgraciadamente careció de trapio, teniéndose que cambiar dos astados por la poca presencia en sus hechuras. Compartieron cartel José Luis Angelino y José María Manzanares, dos jóvenes matadores que han triunfado en actuaciones anteriores, por lo que se redondeó un cartel interesante.
Tras recibir fuertes ovaciones y gestos de cariño, Jorge Gutiérrez recibió a su primer toro, “Sacavueltas”, con lances a la verónica en los que no se acopló del todo. Con la muleta, no logró ligar los muletazos debido a que el burel se quedó parado muy pronto, obligando al diestro hidalguense a cruzarse una y mil veces. Sólo algunos detalles destacaron y, tras pinchar varias veces, Jorge se retiró entre palmas. Su segundo, “Buen Amigo”, con 470 Kg., fue un castaño soso y descastado, al que Gutiérrez dejó la muleta en la cara para tratar de hacerlo tragar. Sin embargo, el esfuerzo fue en vano, pues el toro jamás se entregó. Ante las notas de las “golondrinas”, Jorge anunció el regalo de un toro. El toro de regaló se llamó “Inolvidable”, No. 83 y con 478, de la ganadería de Carranco, el ultimo burel lidiado por Jorge Gutiérrez en su vida torera, otro toro sin voluntad de embestir al que Jorge logró sacar algunos buenos muletazos pero sin cuajar. Las “golondrinas” acompañaron los últimos destellos de esta figura del toreo, ante el aliento de la afición que estuvo de dulce con él. Terminó de media estocada y el juez de plaza le obsequió una oreja, más como premio a una carrera que por un merecimiento real de acuerdo a su labor. Sus hijos le cortaron la coleta en el entro del ruedo y salió a hombros ante el grito de “torero toreo”. ¡Hasta siempre maestro!
José Luis Angelino tuvo una tarde para olvidar, pues sus dos enemigos fueron devueltos por su escaso trapio, teniendo que lidiar el reserva de Galindo y un astado de José Garfias, que resultó bueno a secas. En sus toros, José Luis dejó ver su entrega y exposición en el segundo tercio, pero sus faenas carecieron de estructura, lo que deja una gran preocupación pues este torero parece que dio un paso hacia atrás con respecto a la temporada anterior.
El triunfador de la tarde fue el alicantino José María Manzanares, quien le tumbó las orejas a su primer toro, “Milenario” de nombre, al que toreo bien a la verónica. Con la sarga estructuró una faena larga y templada, de acuerdo con las cualidades del toro, el único astado bravo de Galindo. Consiguió series de derechazos muy largos, abriendo mucho el compás para darle mayor amplitud al muletazo, pero el momento cumbre fue cuando tomó la muleta con la izquierda y cuajó tres soberbios naturales que pusieron al público en pie. Terminó de gran estocada y paseó merecidamente las dos orejas. Si segundo toro fue complicado y carecía de clase, por lo que el diestro alicantino no tuvo posibilidad de armar otra escandalera. Sin embargo cobró una estocada en todo lo alto que mató al toro casi al instante, estocada que bien valía una oreja que el juez negó. En cambio, dio una vuelta al ruedo.
Bien se dice que no hay “plazo que no se cumpla”, pues el pasado domingo en la Plaza México llegó la hora de que Jorge Gutiérrez se despidiera definitivamente de los ruedos. Para este acontecimiento se escogió un encierro de Galindo, que desgraciadamente careció de trapio, teniéndose que cambiar dos astados por la poca presencia en sus hechuras. Compartieron cartel José Luis Angelino y José María Manzanares, dos jóvenes matadores que han triunfado en actuaciones anteriores, por lo que se redondeó un cartel interesante.
Tras recibir fuertes ovaciones y gestos de cariño, Jorge Gutiérrez recibió a su primer toro, “Sacavueltas”, con lances a la verónica en los que no se acopló del todo. Con la muleta, no logró ligar los muletazos debido a que el burel se quedó parado muy pronto, obligando al diestro hidalguense a cruzarse una y mil veces. Sólo algunos detalles destacaron y, tras pinchar varias veces, Jorge se retiró entre palmas. Su segundo, “Buen Amigo”, con 470 Kg., fue un castaño soso y descastado, al que Gutiérrez dejó la muleta en la cara para tratar de hacerlo tragar. Sin embargo, el esfuerzo fue en vano, pues el toro jamás se entregó. Ante las notas de las “golondrinas”, Jorge anunció el regalo de un toro. El toro de regaló se llamó “Inolvidable”, No. 83 y con 478, de la ganadería de Carranco, el ultimo burel lidiado por Jorge Gutiérrez en su vida torera, otro toro sin voluntad de embestir al que Jorge logró sacar algunos buenos muletazos pero sin cuajar. Las “golondrinas” acompañaron los últimos destellos de esta figura del toreo, ante el aliento de la afición que estuvo de dulce con él. Terminó de media estocada y el juez de plaza le obsequió una oreja, más como premio a una carrera que por un merecimiento real de acuerdo a su labor. Sus hijos le cortaron la coleta en el entro del ruedo y salió a hombros ante el grito de “torero toreo”. ¡Hasta siempre maestro!
José Luis Angelino tuvo una tarde para olvidar, pues sus dos enemigos fueron devueltos por su escaso trapio, teniendo que lidiar el reserva de Galindo y un astado de José Garfias, que resultó bueno a secas. En sus toros, José Luis dejó ver su entrega y exposición en el segundo tercio, pero sus faenas carecieron de estructura, lo que deja una gran preocupación pues este torero parece que dio un paso hacia atrás con respecto a la temporada anterior.
El triunfador de la tarde fue el alicantino José María Manzanares, quien le tumbó las orejas a su primer toro, “Milenario” de nombre, al que toreo bien a la verónica. Con la sarga estructuró una faena larga y templada, de acuerdo con las cualidades del toro, el único astado bravo de Galindo. Consiguió series de derechazos muy largos, abriendo mucho el compás para darle mayor amplitud al muletazo, pero el momento cumbre fue cuando tomó la muleta con la izquierda y cuajó tres soberbios naturales que pusieron al público en pie. Terminó de gran estocada y paseó merecidamente las dos orejas. Si segundo toro fue complicado y carecía de clase, por lo que el diestro alicantino no tuvo posibilidad de armar otra escandalera. Sin embargo cobró una estocada en todo lo alto que mató al toro casi al instante, estocada que bien valía una oreja que el juez negó. En cambio, dio una vuelta al ruedo.
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